LA SEDUCCIÓN DE CRISTO

 

Autor:
HIPÓLITO  ROMERO HIDALGO   ( Año 2008)
 
Quiero mirar en mi,
el ayer que fui,
vagabundo sin freno,
entusiasta material,
asceta, solitario sin moral.
 
Me confundí con el mundo
y conmigo mismo,
en atolladeros insatisfechos,
pero entusiasta de máscara
y de momento…
 
Como la flor que le nace
al sarmiento, me regaste,
con tu agua inmaterial,
de conceptos elocuentes,
claríficos, convincentes,
hasta despertar mi alma
desde muy dentro.
 
Compañero en principio,
hermano luego,
me calaste los huesos,
hasta llegar a ser
necesario, tu consuelo.
 
¡Ay tus redes, tus razones!
y tus puras sensaciones,
parte de tus sueños son.
 
Tu doctrina, el amar,
clarificar el agua enturbiada,
evadir tu mente por etapas
para llegar a las cumbres
y en convulsos movimientos
remover el fondo,
que es la esencia, la verdad.
 
Compañero, entera razón de mí,
quiero tender mi mano hacia tí
y pasar de asceta a convulso,
a ver y entender, a existir,
¡ser en verdad, libre
para siempre en tu altura.!

 

 

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