EL PERDÓN DEL PECADO
Autor:
Hipólito Romero Hidalgo
 

 
 



Fuerte aprieta el labrador

su instrumento del arado

y arduo se esfuerza el sol,

en derretir su frente

y un sudor salado

que le empapa.

 

Empero, al fin de la fatiga

y de la lucha, la victoria.

 

Así en la mañana,

que chispeante te amanece,

se verá tu voluntad acrecentada,

te verás transparente,

amado en tu imagen,

llorarás de alegría,

de gozo, llenará

tu corazón sus cavidades.

 

Porque de haber luchado

cada día con sol ardiente,

como el labrador,

supiste aportar al surco

tu simiente, ardua e inteligente.

 

Gloriosos días tengas ahora,

si con interés creciente,

pudiste despejar brutal incógnita,

entre hojarasca espesa

de esta sociedad, que a veces

lucha, bosteza o duerme..

TOTAL 8931 visitantesHAN VISTO ESTA PÁGINA
=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=