DESDE EL MIRADOR
 
Autor: HIPÓLITO ROMERO HIDALGO


Eres mi remanso de paz
hallado por las tardes,
perdido en tantas horas
en un vacío incalculable.

Si tu nombre pronuncio
o grabado lo veo
en cualquier parte,
se me niebla la vista
y el corazón me arde.
 
Esta tarde,
sobre este banco,
quisiera tener
por luceros tus ojos,
fijamente mirándome.
 
Y perplejos los míos
sobre éste paraje,
envolviéndolo todo
cual manto brillante.
 
Estas casas pequeñas,
que sobre mis pies yacen,
estos arbustos maduros
montañas, ríos, árboles.

Y de nuevo,
cuando el sol 
oscurezca su rostro,
quisiera tener
por luceros tus ojos,
fijamente mirándome.
 
 

 

 



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